Síguenos en:
EN

Conceptos básicos de transformación digital, para el sector de frutas y hortalizas

La tecnología como un elemento clave para la agricultura consciente

(Desliza las imágenes o usa las flechas para ver la presentación)


Tecnología que permite hacer seguimiento de productos con mayor facilidad, arrojando datos importantes como aumento de ventas, teniendo como base lo que los consumidores comparten con respecto a sus preferencias en productos de frutas y verduras. El alcance de aplicar blockchain permite que los usuarios puedan conocer datos relacionados al transporte usado, tratamiento de la fruta, verdura o producto final relacionado, proceso de envasado y más.

Es la unión de diferentes tecnologías como satélites, datos geográficos, sensores e imágenes digitalizadas que permiten que en el campo se puedan tomar decisiones más asertivas y eficaces en cuanto a los cultivos, y el rendimiento de estos en su proceso de cosecha. Aplicar esta tecnología ha revolucionado la forma tradicional de los procesos y ha permitido tener trabajos más certeros con las frutas y hortalizas en nuestro país. Algunas de las decisiones que se toman con base a los análisis obtenidos, son, por ejemplo, la cantidad adecuada de agua, el funcionamiento del manejo de recursos y el rendimiento de los cultivos..

La mezcla de la tecnología y el estudio de organismos da como resultado que hoy en día se puedan crear mejores productos. La biotecnología agroalimentaria consiste en el estudio y análisis de ADN que contienen los organismos que están en distintas plantas, animales, cultivos, bacterias, entre otros, para determinar herramientas que puedan contribuir con la seguridad y calidad alimentaria, que aporten a la nutrición de la población. Esta práctica impulsa e incentiva a que el campo en general se acerque más a la sostenibilidad.

La búsqueda de embolsados y empaques que puedan tener una vida larga útil, esta necesidad ha hecho que la industria tenga el impulso para innovar en búsqueda de opciones reciclables, sostenibles, biodegradables y ecológicos. En el ámbito de las frutas y hortalizas, son a base de algas o piel de algunas frutas e incluso las tintas también proceden de algunas hortalizas como la remolacha y la zanahoria.