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Optimiza tu producción con sistemas de riego por aspersión: Guía completa


Los sistemas de riego por aspersión se presentan como una alternativa eficiente y práctica para el riego de cultivos, destacándose por su capacidad de cobertura del terreno y su carácter casi autosuficiente. Este sistema funciona aplicando el agua de forma similar a la lluvia, mediante aspersores conectados a una red de tuberías presurizadas. Con eficiencias que pueden alcanzar entre el 80 y el 85%, estos sistemas aseguran una distribución homogénea del agua, llegando incluso a los rincones más profundos del campo.

El sistema de riego por aspersión es adaptable a diferentes dosis de riego y tipos de terreno, ya sean lisos u ondulados, sin necesidad de preparar o allanar la tierra. Además, incluye automatización hidráulica y programadores automáticos, lo que minimiza la necesidad de mano de obra. Este sistema permite también la aplicación de tratamientos adicionales como fertilizantes y pesticidas, así como medidas anti-heladas, usando agua que puede provenir de diversas fuentes como pozos, ríos o lagos, y que se almacena en tanques adecuados.

Tipos de Sistemas de riego por aspersión

1. Convencionales:

   - Sistema fijo: Aspersores en posiciones fijas con tuberías enterradas o superficiales.

   - Sistema semifijo: Aspersores que se desplazan manual o mecánicamente.

2. Auto mecanizados:

   - Utilizan motores eléctricos o sistemas hidráulicos para el movimiento de los aspersores.

   - Incluyen sistemas pivotantes y de desplazamiento lateral.

3. Microaspersión:

   - Produce gotas finas similares a la nebulización.

El riego por microaspersión produce gotas finas similares a la nebulización, mientras que el riego por desplazamiento radial implica tuberías montadas sobre ruedas que giran radialmente para un suministro centralizado de agua. En el desplazamiento frontal, las tuberías se mueven perpendicularmente para regar áreas rectangulares.

Entre las ventajas del riego por aspersión, se destaca la mejor calidad de riego al imitar la lluvia, el ahorro en mano de obra gracias a la automatización, y el menor consumo de agua en comparación con los riegos por inundación. Este sistema es adaptable a diferentes tipos de suelos y permite un control preciso en la dosificación del agua, facilitando también tratamientos adicionales. La distribución del agua es homogénea y controlable mediante la velocidad de la aspersión.

Sin embargo, el riego por aspersión también presenta desventajas. Puede desperdiciar agua y favorecer el crecimiento de malas hierbas. Su eficiencia depende mucho de la presión y la energía, lo que puede ser un limitante en su uso. Además, no es adecuado para suelos de baja filtración y requiere agua limpia y purificada, lo que añade un nivel de complejidad al sistema. Condiciones de viento pueden afectar la distribución del agua, y ciertos cultivos, como los frutos rojos, no deben recibir atomización de agua.

Para instalar un sistema de riego por aspersión se necesitan varios elementos esenciales: un sistema de bombeo para proporcionar la presión adecuada, una red de tuberías optimizada, aspersores capaces de manejar la presión del agua, un depósito de agua conectado a la red, y elementos de control y regulación para asegurar un funcionamiento eficiente y preciso del sistema.

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